Es una lástima que los juzgados están saturados y que la educación y el civismo de las personas engañadas sirva para que gente sin escrúpulos y sin palabra se aprovechen para engañar a los clientes, sabiendo que las empresas al final desisten de sus derechos porque pueden resultar más caros los costes judiciales que recibir la compensación de estas empresas.

¿Cuántas empresas en España tendrán que aguantar a personas siniestras que viven de engañar a sus clientes?

Un ejemplo de mala praxis comercial y de profesional del engaño es la firma LUZ FERRAO, Zapatos y complementos de piel ( https://luzferrao.es/ ) donde su gerente tiene la facilidad de inventarse mil y una historias para atender a las reclamaciones que hacen los clientes por su falta de profesionalidad.

Estoy seguro que la responsable de la firma LUZ FERRAO tendrá en su teléfono un montón de números donde pone «no coger, cliente Lajman», «no coger, cliente x», «no coger, cliente j», etc.

El Hospital de Día Lajman quiso regalar a las terapeutas y psicólogas cinco pares de zapatillas de diseño con el nombre de las trabajadoras para que pudieran llevar una uniformidad atendiendo a los pacientes y decidió comprar 5 pares de esos zapatos que anuncia en su web LUZ FERRAO. En la petición y tras hablar con la encargada, decía:

“5 zapatillas en azul y con el nombre de las personas y con el correspondiente número de cada una.”

Factura pagada por unas zapatillas el 8 de enero y 9 meses después se sigue reclamando que cumplan con lo solicitado.

El 8 de enero se pagaron las zapatillas y a los meses llegaron las zapatillas, pero con colores diferentes, algunas deterioradas y sin nombre.

En la fotografía podemos ver cómo la zapatilla de la izquierda está deteriorada en la puntera y son de diferentes colores y van sin el nombre.

Desde antes del verano llevan llamando a la empresa reclamando que lo recibido no se corresponde con lo solicitado y el pasado mes vi como una directiva del Hospital de Día Lajman decía: «será posible que la señora esta no me coge el teléfono. Prueba a llamar desde tu teléfono a ver si a ti te lo cogen”. Sorpresa, me lo cogió y tras hablar muy educadamente con ella me convenció de que en unos días tendríamos los zapatos en nuestra sede.

Ha pasado otro mes y ahora ya no cogen ningún teléfono, pues tienen nuestros números identificados.

Al ver que es una profesional del engaño y la estafa he decidido escribir esta nota y me comprometo a que, si alguna entidad social se encuentra con este tipo de empresas y personajes sin escrúpulos, me puedan enviar su reclamación para que denunciemos a estas empresas que abusan de internet para engañar a sus clientes, sabiendo que al final los clientes se dan por vencidos a pesar del fastidio y malestar que sienten al haber sido engañados.

Pueden enviar su denuncia al email direccion@labarandilla.org

José Manuel Dolader