
En tiempos difíciles, pedir ayuda puede salvarte la vida.
La persona que piensa en suicidarse "realmente no quiere morir" sino "librarse de un profundo dolor emocional".
Hay señales sutiles y directas que nos permiten reconocer el riesgo. Prestar atención puede marcar la diferencia.
Hace comentarios negativos sobre su vida, sobre sí mismo o sobre su futuro. Frases de desesperanza o de despedida.
Permite que hable sin interrupciones sobre su dolor.
El acompañamiento es vital en momentos críticos.
Valida sus sentimientos sin minimizarlos.
Anímale a acudir a psicólogos o psiquiatras.
Llamad juntos al teléfono contra el suicidio.
Mantén la calma para ser un puerto seguro.
Evita críticas sobre sus pensamientos o decisiones.
Hazle sentir que tienes tiempo para estar presente.
Nunca trates lo que cuenta como algo pasajero o sin importancia.