Profesionales de la educación elaboran una guía para cuidar la salud mental del alumnado y advierten: la tecnología no puede sustituir el factor humano
Un grupo de una veintena de expertos en educación ha presentado el “Vademécum de salud mental y bienestar emocional en la escuela”, una herramienta pensada para ayudar a los centros educativos a afrontar los retos emocionales que afectan a niños y adolescentes.
Durante la presentación del documento, los autores coincidieron en señalar que la tecnología no puede reemplazar el papel esencial de la interacción humana en el desarrollo emocional del alumnado. En este sentido, la presidenta de ADIMAD, Rosa Rocha, advirtió de que intentar sustituir el acompañamiento personal por redes sociales o dispositivos digitales “no ofrece el apoyo emocional que antes aportaban la familia, la escuela y el entorno cercano”.

Proyecto gratuito para los centros de educación.
El vademécum da respuesta a 115 preguntas habituales del profesorado y de los equipos de orientación, ofreciendo pautas claras y prácticas para gestionar situaciones emocionales complejas en el aula y mejorar la atención al bienestar psicológico del alumnado.
El director del proyecto, Javier Urra, primer Defensor del Menor en España, destacó que se trata de una guía breve y de consulta ágil, diseñada para servir de apoyo al profesorado. El manual incluye orientaciones de carácter clínico que facilitan la detección temprana, la prevención y la correcta derivación de posibles problemas de salud mental.
Entre los contenidos que aborda se encuentran situaciones especialmente delicadas como la ideación suicida, las autolesiones, los procesos de duelo, así como el impacto del uso excesivo de pantallas y las adicciones conductuales. También se pone el foco en la importancia de saber identificar señales de alerta, especialmente en aquellos alumnos que no expresan abiertamente su malestar emocional.
El documento ha sido elaborado con la colaboración de Fundación Mapfre, Siena Educación y Grupo Anaya, y subraya la necesidad de promover entornos escolares seguros, inclusivos y respetuosos con la diversidad. Además, dedica un apartado específico al cuidado del bienestar emocional del propio profesorado, cada vez más expuesto al desgaste psicológico.