El Centro de Emergencia Temporal Caracolas comenzó su andadura hace tres años, primero proporcionando acogida a familias a través de establecimiento hotelero a finales del año 2019, hasta la apertura definitiva del centro el 7 de febrero de 2020.

Destinado a mitigar la situación de desprotección presentada por personas en vulnerabilidad social que no pueden afrontar por sí mismas, desde entonces han sido acogidas 6036 personas, un total de 1881 menores y 4155 personas adultas.

Con este fin, el centro asegura la cobertura de necesidades básicas de alojamiento, alimentación, aseo, higiene y consigna, unido a la prestación de un apoyo profesional individualizado e intensivo, encaminado a la mejora de la situación presentada por las personas usuarias y al fomento de su autonomía.

Un centro de acogida temporal, propiedad del Ayuntamiento de Madrid y que está gestionado por ASISPA.

Comenzó denominándose simplemente Centro de Emergencia Temporal, pero paulatinamente se fue adoptando el término de Caracolas o Las Caracolas debido al tipo de construcción que conforma el dispositivo. Un calificativo muy acertado por cuanto se emplea para referirse también al caparazón del caracol, elemento que brinda al molusco solidez, así como por su forma en espiral, que evoca a un progreso circular y tedioso, pero ascendente.

Popularmente, las caracolas son conocidas además por contener en su interior el murmullo del mar, ese sonido de olas que van y vienen y que tanto nos calma, que puede ser escuchado tan sólo con acercárnosla al oído. Además tradicionalmente han sido utilizadas por distintas culturas como instrumento musical por sus atributos amplificadores del sonido.

Por todo esto es por lo que se esfuerzan en Caracolas: por brindar seguridad a personas que provienen de contextos de pérdida y violencia, para que puedan encontrar un remanso de paz desde el que retomar sus proyectos de vida; por apoyar a las personas para que sigan luchando por alcanzar un horizonte de mejora; y por ser la escucha que proporciona serenidad y sentido, al igual que el altavoz para que su necesidad sea oída.

Hoy vamos a conocer con más detalle este centro. Su reducida trayectoria temporal, en comparación con otros recursos, no nos debe llevar a engaño. Al poco tiempo de su apertura, apenas un mes, la pandemia por Covid obligó a que adaptará su funcionamiento diario para continuar con su labor mientras el mundo se paraliza. Al pie del cañón se mantuvieron mientras duró el temporal Filomena, y tras estallar el conflicto bélico en Ucrania, fueron punto de recepción de los afectados por esta crisis que llegaban a Madrid mientras se fueron progresivamente habilitando otros dispositivos para atender a esta población. Además, en su primer trienio de vida ha visto ampliarse sus perfiles de atención, siendo actualmente un componente esencial de la red de atención a la emergencia social de la capital, tanto en número de plazas como en diversidad de problemáticas que acoge.

Con el fin de conocer mejor este centro, la radio social La Barandilla se ha desplazado para entrevistar a profesionales y a personas que viven transitoriamente en este centro.

En el primer programa han participado:

Marta Cobo – Departamento SAMUR social y emergencia social.

 

Gema Polvorinos – Coordinadora Adjunta Servicio de Residencias y Personas sin Hogar.

 

María Núñez – Adjunta a dirección de Las Caracolas.

 

Amelia Oviedo – Responsable del centro de Las Caracolas.

 

Luz Marina – Residente del centro Las Caracolas.

PRIMERA PARTE DEL PROGRAMA:

En el segundo programa han participado también profesionales y residentes del centro.

Sonia Sánchez y María Gallardo, coordinadores del servicio de ocio y tiempo libre.

 

Javier Jiménez – Trabajador del Centro Las Caracolas.

 

Un matrimonio de Venezuela que lleva dos meses en España.

Niños residentes temporalmente quisieron alagar a la radio por la visita, y dedicaron un villancico.

SEGUNDA PARTE DEL PROGRAMA: