En los tiempos donde tienes que meditar lo que dices y tratar de ver cómo le sentará lo dicho a tu vecino, amigo o lector, la directora teatral Sandra Ferrús ha querido plasmar en la obra “El Silencio de Elvis” la vida de una familia con un componente que padece un trastorno mental grave, como es la esquizofrenia.

Sandra conoce el amor y el sufrimiento que produce esta enfermedad y ha querido ayudar a comprender a este colectivo de personas, reclamando a quien corresponda, más ayuda para quien sufre esta patología.

En España se calcula que existen según la OMS más de 120.000 personas con esquizofrenia, no todos los afectados son como “Vicentín”, ni sufren las familias como se refleja en esta obra de teatro. Sin embargo los actores capitaneados por Pepe Viyuela, que da vida al padre de Vicentín, un joven que padece esquizofrenia y al que le gusta cantar y bailar, y desea a toda costa convertirse en Elvis, han conseguido que muchas de las personas que hemos asistimos a la representación de esta obra, nos pasemos una parte de la misma llorando y riendo.

Conozco y sigo a Pepe Viyuela y le comenté que me parecía muy arriesgado interpretar a una familia como la de la obra, pues estamos viviendo una época de cambios y trasformación de la imagen de las personas con un trastorno mental grave, y como he dicho al principio, sobre todo en estos tiempos donde nos ceñimos a lo ” políticamente correcto” hay que tratar el tema con suma delicadeza. Lloré, lloré mucho porque al igual que la directora Sandra Ferrús, he conocido en primera persona la parte más dura y dolorosa de esta patología mental, pero me emocionó más saber que mi amiga psiquiatra (quien también vino a ver la obra), acostumbrada a ver a decenas de personas cada semana como nuestro protagonista, también lloró y lo mejor de todo es que a los otros cuatro acompañantes también les encantó la obra.

Mi sincero reconocimiento a Pepe Viyuela y al resto de los actores, ya que no siempre tenemos que ir al teatro a reírnos o a pensar. Aquí vives directamente lo que te quieren explicar.

Sandra Ferrús ha escrito un texto con un lenguaje y unas situaciones que llevan de la risa al llanto sin transición, mostrando al mismo tiempo la realidad de una enfermedad mental grave.

Quiero recomendar esta obra “El silencio de Elvis” a todas las personas que estén vinculadas al mundo de la salud mental, sobre todo a los estudiantes y profesionales de la sanidad, para que comprendan mejor cuando un familiar les dice “no sé qué más puedo hacer” o su paciente le pide comprensión con frases como “ayúdeme, sufro mucho y no encuentro salida a mi dolor”. Yo sin embargo no se la recomendaría ni a mi hermana, ni a mi sobrino, ya he llorado yo por los tres.

Puedes comprar las entradas en el propio Teatro Infanta Isabel en la Calle Barquillo nº 24 o en este enlace buscando “El silencio de Elvis”:

https://www.entradas.com/entradas.html

José Manuel Dolader